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Conocimiento y educación para promover una visión de país
En 2018, aproximadamente 29% del padrón electoral les corresponderá a personas entre 18 y 29 años...

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hace 289 dias


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Por Paulina Salazar


Hoy por hoy, nos encontramos a menos de un mes de que llegue el 2018 y con ello, el año electoral donde se elegirán 3, 447 funcionarios públicos que servirán a nuestro país durante los próximos 3 o 6 años, algunos, incluso con la posibilidad de reelección gracias a la última reforma electoral. Pero ¿Por qué este ejercicio es tan importante si cada 6 años los mexicanos nos vemos envueltos en la misma dinámica electoral (electorera) en la que “definimos” el rumbo de nuestro país?


En 2018, aproximadamente 29% del padrón electoral les corresponderá a personas entre 18 y 29 años. Es decir que los jóvenes somos quienes tenemos en nuestras manos la decisión de quién nos gobernará por los siguientes años y eso conlleva una responsabilidad enorme, pues significa, en primer lugar, que todos los jóvenes que vayamos a votar lo hagamos de una manera informada y consciente de la importancia que tendrá el hecho de que hagamos filas por horas en una casilla del INE. En segundo lugar- y me atrevo a decir que es aún más importante- significa que tendremos que hacernos responsables de quien resulte electo (nos guste o no) y dar seguimiento al cumplimiento de sus promesas de campaña, tendremos que participar de nuestro gobierno, ejercer nuestra ciudadanía y sobre todo exigir lo que queremos para México y para nuestro futuro. Tendremos que ser jóvenes, millennials y ciudadanos ejemplares.


¿Fácil? Lo dudo.


Los jóvenes estamos hoy en una posición que, de aprovecharla, puede traer enormes beneficios no sólo para nosotros, sino para todo aquel que nos rodea, pues si bien hemos sido definidos como la generación que no construye a largo plazo, también es cierto que es la generación que más conectada está y debemos de aprovechar todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para, de manera eficaz, convertirnos en agente de cambio.


En este sentido, si bien no será fácil generar esa sinergia de cambio positivo que nos lleve a recuperar el futuro que hoy no tenemos, gran parte de nuestro trabajo también recae en generar la consciencia necesaria para que ese espíritu de cambio no sólo llegue de la mano de un bono demográfico, sino que sea una constante que defina- a partir de ahora- a nuestra generación y a las generaciones venideras. Cierto es que formas para lograrlo hay tantas como podamos imaginar, pero al hablar de un cambio de paradigma y un cambio profundo en la cultura de una nación, la apuesta debe ser, sin duda alguna, la educación. Es nuestro deber reeducarnos y educar a quienes nos rodean en las bases que fomenten una visión de país que nos brinde las mismas oportunidades a los más de 120 millones de mexicanos que hoy somos, y estas bases, creo son el conocimiento y el respeto.

 

Retomando el título que me compete “Conocimiento y educación para promover una visión de país”, es importante hacer hincapié en que, si bien hay diversos caminos para fomentar el respeto, es a través de la educación que el conocimiento y el respeto se internalizan y crean un sentido en el individuo, quien puede orientarlo a la colectividad. De manera general, la educación es vista como un medio, que también pudiera ser fin, por el cual las personas desarrollan capacidades y habilidades intelectuales, sociales, morales y afectivas que les permiten desarrollarse en el contexto que les corresponda.

 

Si bien es cierto que no todo el conocimiento proviene de una educación formal, es a través de ella que una persona adquiere las habilidades necesarias para la vida en el sistema social que le corresponde, por ello, la educación debe de formar parte esencial de la vida de las personas, ya que siendo ésta el eje conductor y orientada al dominio de alguna habilidad, así como al respeto individual y al otro como medio de justicia social, más que como un mero deber social, puede alcanzar el equilibrio que lleve a una sociedad justa y en sintonía, que trabaje por una visión en conjunto. El respeto, entendido como la capacidad de reconocer el talento, así como de cuidar de sí mismo y retribuir a los demás; de la mano con el conocimiento, son la dupla que puede llevarnos a una sociedad mucho más cercana a la aceptación que al rechazo, a la unión que, a la división, a la inclusión que, a la segregación, y al entendimiento en lugar de al desprestigio. Sin embargo, esta cohesión entre ambos sólo será posible si se trabaja por medio de una educación orientada a ello, es por esta razón que el conocimiento, con el respeto y a través de la educación, forman una triada para la promoción de una visión de país mucho más próspera.

smartia, 2016. Derechos reservados